¿Cuál es una fortaleza que he descubierto en mí este mes?
Defiendo siempre el infinito, el aprendizaje continuo, la innovación y el descubrimiento como actitudes que deberían acompañarnos a lo largo de nuestra vida (son todos los que están pero no están todos los que son). La inquietud es parte inequívoca de la existencia de vida. No siempre se ve el movimiento pero está. Aunque no se vea, aunque no todos los perciban, está, existe, como otras tantas cosas que jamás no hemos visto pero no por ello negamos su existencia. Todo esto para decir que uno no deja de aprender y de descubrir pero muchos dejan ser conscientes de ello, otros no lo recuerdan y una gran parte, no lo registra, sea en una red social o en un antiguo diario, un cuaderno 📓 al uso, de los que algunos todavía conservan en algún cajón emulando una cápsula del tiempo.
Todo esto para contar que no sería conveniente afirmar que, llegado un cierto momento de la vida de todo humano, todo está ya descubierto, podría imagen tan dispar como la de una prepotencia totalmente indecente y una ignorancia despeluznante; podría provocar un rechazo más grande que el ego de la madrastra de Blancanieves y una tristeza superior a la del día que murió Chanquete, por ejemplarizarlo de alguna manera.
Descubrirse una fortaleza no es encontrarse un lunar o una nueva arruga. La fortaleza se siente y la perciben nuestros semejantes, unos le produce admiración, a otros envidia, a algunos incluso miedo… Hay humanos que no necesitan ni tan siquiera ser conscientes de sus fortalezas, habidas y por haber, son sus semejantes más próximos quienes continuamente les hacen referencia de ello, muchas veces, la mayoría, sin saber que tras una roca, se encuentra un géiser a punto de explotar y en su instaurada comodidad, no sienten el peligro de parar a la sombra de la roca.
A veces los actores acaban convirtiéndose en sus propios personajes, y las muchas personas se convierten en esclavos de sus roles, no siempre elegidos, muchas veces, no son más que un escudo donde resguardarse sin esconderse, en un papel protagónico que nos impide vivir nuestra propia vida, protegidos de todo, incluso de su propio destino.
Por último les cuento, respondiendo a la pregunta de Dai, que no he fenecido en el intento de respuesta diaria, descubrí que puedo hacerlo, que no hay excusa que valga.

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