AIREAR EL ALMA

Hay un dolor que a muchos acompaña y que pocos son capaces de apreciar. Son casi ejemplares únicos, aquellos que a viva voz, hacen cuenta de ese estado de catástrofe en el que se encuentran. Y es que uno podía haber sido actor, actor y de los buenos, porque uno se ha pasado y se sigue pasando la vida interpretando. Sí, interpretando un papel en aquel lugar que, Calderón de la Barca bautizó como «El gran teatro del mundo«. Y es que parece que cada uno de nosotros llevamos un personaje dentro, que dependiendo de cada individuo emerge más o menos. Lo bueno o quizás lo malo, viene cuando ya son muchos los yo que habitan allí dentro y lo mejor o lo peor de todo, es cuando más de uno consigue salir allí fuera, a airearse.

Suelen se objeto de interés aquellas personas con apariencia y posiblemente con la perpetua convicción de ser solamente una, grande y libre, como lo fue y sigue siendo para muchos aquella tierra límite del feudalismo del siglo XXI, tal cual siglos atrás lo fue el limes, haciendo lo propio con el imperio. Suelen ser muchas de éstas, las que albergan dentro de sí uno de esos monstruos que, en caso de emerger, no hay presente que lo cuente. Son también muchas de éstas las que, siendo quizá incapaces o talvez retorcidas, hacen uso de ese perfil bajo, ese que pasa desapercibido para el resto, y que es muy adecuado para cometer o someter a cualquier punto en objetivo de sus deseos – muy especialmente lo de deseo es de completa y libre interpretación, el resto de lo expuesto, como siempre, ya tiene esa facultad.

No es que personalmente admire a las lloronas profesionales -no me refiero a la llorona de Chavela, esa a la que tanto admiro- sino a ese tipo de personas que tienen facilidad para expresar sus emociones -justo esas que no podrían pertenecer a una realeza que se precie- sobre todo cuando la emoción a la que dan representación es de dolor. Por un lado admiro su llanto, porque de alguna manera su ser desagua y descongestiona ese, quizá dolor, quizá pena, contenido en su ser, pero por otro lado, no entiendo como llevan a límites insospechados esa representación de persona lastimada, ya no haciendo partícipes a sus congéneres de su pena, sino yendo mucho más allá, retorciendo la emoción hasta el punto de conseguir un sentimiento de culpa al ajeno por no compartir representación con él.

Por otro lado, no se si llegar a sentir algún tipo de congoja, por ese otro tipo de personas de carácter espartano, capaces de no transmitir emoción alguna y que en su interior llevan un volcán activo que les corroe y con el cual luchan hasta la total extenuación. Y debo reiterar mi profunda pena hacia ellas porque, además de su lucha continua de sus fueros internos, acostumbran a sobrellevar con más o menos destreza, los embates generalmente malintencionados, de lloronas al uso, de esas que el dolor le hace lagrimar puro veneno, ya sea por su generosidad o por pura y asquerosa maldad.

Sin más dilación, digo hasta luego, pidiendo disculpas por mis ausencias y dando las gracias, como siempre, a todos los que dedicáis vuestro tiempo a llegar hasta aquí. Besos

SANT CARLES,(de cuantos apuros nos sacó…)
AIREAR EL ALMA EN IVOX

Para quienes les guste o en algún momento les gustó Alejandro Sanz, les invito a escuchar «El alma al aire«, que a mí personalmente, me roba el alma, como él se la roba al aire.

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