¿Crees que tienes dotes de liderazgo?
Quizá las tenga pero no se encuentra, el utilizarlas, dentro de mis pretensiones. Nunca me ha gustado que me dirijan y claro, uno a veces, de manera instintiva, resuelve que si no le gusta a él, al prójimo tampoco. Con otras palabras, si no quiero ser borrego, tampoco seré pastor, aunque lo cierto es, que tengo buen pulmón.
A ritmo de «yo no quiero ser torero«, podemos cantar: Yo no quiero se un líder, la gente miedo me da…»
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