Querida Rita, me esmero,
me pongo altas fronteras,
aporreo la poesía a manos llenas,
molesto a los internautas
con mis maléficas prácticas,
que parecieran de otras tierras,
de confines delimitados tras el mar,
de más allá de las estrellas,
de lugares inóspitos,
como esa alma ajada
que tengo por compañera
y por condena…

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