No quiero que me regalen sueños,
prefiero que me hagan soñar.
No deseo de promesas imposibles
abogo por el aquí y el ahora
No me apetecen los bombones
que camuflan tu amargura
No me des sedosas rosas rojas
que arremeten con sus espinas
contra ese corazón, el mío
que sangra ya, en demasía…
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