SORPRESAS TE DA LA VIDA

“La vida te da sorpresas, quien a hierro mata…” La letra de esta canción ha vuelto a un primer plano. La orquesta Platería está actuando en las fiestas de mi barrio. En esos momentos no entiendo esa música, me identifico con los New Wave, aunque de inglés, poquito. No estoy en cero patatero, pero ya se sabe, el inglés nunca ha sido nuestro plato fuerte, y menos en los años ochenta. Yo tuve suerte, una prima licenciada en Filología inglesa que en verano intentaba ponerme en vereda y un amigo, “el inglés” -le decía mi padre- que se reía de mi mientras me decía “cosas bonitas”, siempre según él, claro está. El inglés fue una de mis primeras sorpresas sobre la vida, esa que te idealiza un prototipo humano y que cuando lo tienes delante, a tiro y con gana de que le disparen, descubrimos de repente que eso no es todo, que a veces, una historia surge donde uno menos se lo espera.

Esa experiencia puede desviarnos del rumbo. Y entonces es cuando, en plena emergencia postadolescente, uno se convierte en alguien que realmente no es, pero se siente el mejor -“The best”- aunque no tenga ni idea de donde se ha metido. Perdemos una gran parte de uno de nuestros mejores momentos físicos de nuestra vida, interpretando un papel, asumiendo como nuestras unas características que no tienen nada que ver con nosotros, pero en esos momentos somos tan… porque no decirlo, tan idiotas, que nos creemos los sabedores de todas las sabidurías, eso que coloquialmente se denomina “el rey del mambo. ¡Qué idiotas llegamos a ser!

Volviendo a las sorpresas y como buen humano que se precie y que se regocije en tropezar una y otra vez con la misma piedra, sigo siempre aprendiendo de la vida. De la vida y de sus sorpresas. Ayer se me pasó el día entre jardines, desde el de Alicia, hasta el de marihuana, pasando por el jardín de los pulpos -ese si que es raro-. Emperrada en encontrar una BSO del “Beautiful Blue Mystic” y de “La baya del diablo“, que curiosamente, sus maravillosas escenas, no la tienen… o yo no la supe ver… a un ritual que se rompe, presagiando una ruptura, uno de los males peores…

Y pasó, al día siguiente no había realidad tras el espejo, solo una fea realidad, una ruptura, pero a estas alturas de la vida, ya no había sorpresas.

RUPTURA
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