Un afán desmedido al atesoramiento puede llevar a olvidar lo realmente importante. Para algunos lo único importante es amasar una gran fortuna; para otros, la riqueza es un lujo inalcanzable; para otros, su único objetivo en esta vida es perpetuar su casta y otros, aquellos que se desordenan justo en lo contrario, se acurrucan bajo la afirmación de que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Recapitulando: si el objeto principal de la vida es juntar mucho dinero, morirá, seguramente, siendo el más rico del cementerio.
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