LIBERTAD SIN IRA

Hace un rato me sentí Dios, ahora estoy pagando el atrevimiento.
En esta idílica comunidad idílica donde vivo, la gente continúa inmersa en su pequeño mundo, ajena o quizá en su defecto, reacia a aceptar la magnitud de los problemas que nos acechan.
Y es que aquí, como dice una gran mujer de la localidad, no podemos notar la crisis, porque siempre hemos vivido con ella. Esta gran mujer, desde muy niña tuvo que dejar su casa y su familia para junto a dos de sus hermanas, buscar trabajo allá donde lo hubiera y éste honrado fuera.
Justo tuvo tiempo de terminar la escuela, aquella que uno concluía con trece si era tempranera, pero su gran sabiduría y categoría es digna de admirar allá donde se encuentre.
La hostelería fue y sigue siendo su ocupación desde entonces, desde los tiempos aquellos en los que viajar e ir a un hotel era privilegio de muy pocos, ha llegado a servir a los más grandes, a los más ilustres, ahora, pues a todos, a los de arriba y a los como ella, como yo, como la gran mayoría.
Yo tuve más suerte, no conseguí terminar la universidad pero adquirí aquello que ella no tuvo tiempo. En fin, ella de pueblo chico, de la ancha Castilla, yo, de ciudad grande, de la que mira al mar, con extrarradio incluido. La noche y el día, vamos, una complementaria y buena combinación, puedo asegurarlo.
Durante los veranos nos vemos poco, el trabajo es duro y muchas veces a deshora. Pero ella siempre está ahí, porque es tanto lo que me ha enseñado de la vida, en nuestras charlas, siempre con alusiones al refranero, que… hoy he tenido una charla seria, y en más de una de mis intervenciones e recurrido a ella.
Si nada lo remedia, en unos día pasaré a formar parte de esa gran empresa en la cual se está convirtiendo nuestro país, esa donde todos nos quejamos por lo bajito, con algún indignado que otro que se hace notar, pero donde en realidad, nadie hace nada.
Y yo me pregunto, si nadie hace nada, ¿porqué seguimos confiando en ellos? ¿porque no hacemos por ejemplo, como he leído hace unos días, uno voto al senado en blanco, porque no reducimos así parte de nuestro endeudamiento? Y me indigno, y aviso, por si alguien puede pensarlo, que no soy funcionaria, aunque trabajo con muchos de ellos, y continúo con mis preguntas, ¿porqué todos cargan contra ellos? Y no los defiendo, aunque muchos de ellos, a nosotros si. Y continúo preguntándome, ¿porqué los políticos, que dicen a boca llena tener vocación de servicio a la comunidad, al país o a lo que toque, no tienen sueldos como esa gran mayoría que los sienta en sus respectivas sillas? Esto es inaudito, regresivo, intolerante. ¿Cómo puede ser que no reaccionemos?
Muchos quizás, como mi amiga, porque nacieron machacados y tienen el convencimiento de que un día morirán igual que nacieron…. Pero, ¿y el resto? ¿Porqué consentimos?
Hoy esa persona que me representa… se ha revelado. No ha tenido miedo, ha tenido una conversación con un superior, de esos totalmente ineptos, de esos de esos que colocan los políticos para a modo de guardés, para que les cuide la finca, bueno, continúo… la conversación ha sido como una de esas escenas :”Se quita los galones el uno, las estrellas el otro, y a torta limpia”,
pero con palabras exquisitas, con un valor que le ha salido de no sabe donde, bueno sí, de quizás saber que poco tiene que perder y que todavía se podía dar un lujo…
Le debe haber dicho lo que nadie antes le ha dicho, los detalles no han trascendido, pero que él, además de todos los epítetos dichos con antelación, impertérrito, imperturbable, parecen haber hecho aunque poco, algún efecto. Ha descubierto, que tras su encare, algo se ha movido, y posiblemente, además de el lujo que se ha licenciado, no consiga más que esa satisfacción, y que el sentirse así, no sea más que ese momento en el que se ha sentido Dios, y que irremediablemente, y no por ello, recibirá en unos días el castigo, ese despido al que unas líneas más arriba, me he referido. Aunque con pena debo decir que también he recibido una oferta al estilo de las treinta monedas, pero no me he vendido, y de eso, aunque en los tiempos que corren, pueda considerarse todo un desatino, me siento orgullosa, no ha habido transacción.
Todo sea porque Mechas tenga así más tiempo, y tenga la suerte de no ser llamada a la colaboración social, otro de esos inventos de nuestros políticos por el cual, nos negrean en empresas, entidades u organismos, a precio ni tan siquiera de saldo, a precio cero, bajo la amenaza de perder las cuatro perras que durante años, en nuestras nóminas hemos ido adelantando al gobierno, maniobra con la cual no fomentan el empleo, pues no nos dan a cambio de la prestación ni un triste euro, lo que crece, es nuestra desesperanza, y sobre todo, sus bolsillos opulentos tras la entrada de sus sueldos…
He dicho.
Y bueno, el enlace es porque me siento como cuando tenía pocos años, y esta canción, era un himno, no solo a la libertad, sino al valor para poder utilizarla.
Por todos los de a pié, como yo.

Anuncios

Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
Esta entrada fue publicada en ENSAYO DE A PIE. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s