CORRAMOS UN TUPIDO VELO…

Corramos un tupido velo…
A primera hora de la tarde, se mencionó la primera vez. Un suéter de estampado notorio inauguró los silencios a medias. En ese momento nadie imaginaba lo que se acababa de abrir. A los pocos minutos, nos entra en la oficina el pequeño Jon, vasco donde los haya, conversador ameno hasta la saciedad, y nos comenta las notas de prensa del día. Llegamos al comentario sobre alguien que es prudente no mencionar, y Jon sentencia firme: “Esos hace mucho tiempo que están separados… de hecho que no de derecho” y por supuesto, nadie de los presentes, todos cuadrilla de confianza, puso en duda la afirmación. A partir de ahí, se siguió con las infidelidades, unos que si el hombre es infiel por naturaleza, otro que se empecinaba en lo contrario, volviendo la pelota a Jon, que las mujeres son las infieles porque sus cabezas no paran nunca, otra, que las mujeres no pueden ser infieles porque solamente se dejan visitar… y de ahí, a alguno de ellos recordar que en tal sitio hay un local de intercambio de parejas, y que podríamos quedar, para ver quien es más infiel…. en fin, la cosa se puso algo turbia, y de manera irremediable, corrimos el segundo velo de la tarde.
Algo más tarde, todavía con Jon allí, entra en la oficina el imparable Rai, una de esas víctimas del desarraigo que medica su mal con simpatía y armas de seducción y amabilidad tan antiguas que es predecible en cualquier momento, y algo nos molesta a la vista al verlo aparcar: hoy no trae su supercoche, una bici de señorita de las de antes, en color verde romántico y los accesorios blancos… corrimos el tercer velo de la tarde.
Seguimos la conversación que no entretiene la tarde, y uno de los elementos del ala masculina de la reunión, lapida y finiquita: “Las mujeres deciis, te doy la manzana -haciendo alusión a Eva- y yo me voy… Cuarto velo de la tarde.
A eso de las cinco de la tarde, con algún ausente en la reunión, nos llega el sustituto del sustituto, uno de esos chicos a los que la vida bendijo con dinero, posición y contactos, pero que, entre otras cosas, negó de tolerancia básica para sus “inferiores”. Mientras pone su índice en la máquina de fichar, se queda lapso en el escote de una servidora, que, puedo prometer y prometo, que no molesta a la vista, pero tampoco está para fijaciones… La parte femenina, la parte reinante y presente a esas horas de la tarde, nos deja pensativas a ambas, y… ahí está…
¿qué se te está pasando por la cabeza?-
y yo le contesto a mi amiga -Ya sé a quien se parece este chico…-
Peligro…
Busco en las imágenes del google a Hipólito Mirañar, y la compañera se asombra..
Es idéntico- me dice sonriendo asombrada, a lo que yo le respondo que también le falta un hervor…
Y en ese momento, entra en acción uno de sus compañeros, bueno, que somos sinceros, uno de los trabajadores de la empresa del papá de Hipólito, y nos besa, y éste que se nos queda con esta cara:
http://www.sensacine.com/actores/actor-509558/fotos-series/detalle/?cmediafile=19681060
pero no dice nada, solamente se dirige a su puesto de trabajo, ha hacer ver que trabaja.
Y corremos el sexto velo de la tarde.
Los que salen del armario, conversación muy trillada desde hace ya mucho, no es razón para mí, pero aun para muchos sigue siendo novedad, prefiero obviar los comentarios y solo remarcar que parece ser que uno nuestros amigos, Nicolás, alias, el lobo de mar, ha decidido suicidarse… Una botella de veneno con una etiqueta que dice “Nicolas Matabichos” nos hace pensar que se siente un bicho y que va a poner fin a su existencia…
Pues no… El preparado es para exterminar una plaga de insectos que asolan su vivienda…
Y ahí, y de esta guisa, corremos el séptimo y último tupido velo de la tarde.
Un saludo a todos…

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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