MUERTE EN NAVIDAD

La calle de abajo, hoy, día de Navidad. Deben estar a punto de sonar los doce toques de campana en la iglesia de la plaza, la de San Andrés. Paseo a mi perro. Es tarde para dar su paseo matutino pero ayer nos fuimos a dormir tarde y se nos han pegado las sábanas. Pese a cenar solos en casa, – nosotros no celebramos nada-, la velada se dilató algo más delo acostumbrado. Mi perro, en un acto de desacuerdo, se acuesta en la húmeda acera. No, no llueve, pero una niebla densa impide la visibilidad en pocos metros y resulta peligroso cruzar la calle.

Debido a esto, cambio el recorrido habitual y evito cruzar la calle.

A la mitad de la calle, una niña con una gran caja en la mano, sale de un portal de la mano de un hombre. Debe ser su padre, la agarra fuerte. El hombre tiene estacionado su coche al otro lado de la calle, está en doble fila y tiene las luces de emergencia encendidas. Es un Audi 5 rojo, precioso.

La niña mira al padre, si, es su padre, le dice: “Papá, que bonito es el coche nuevo”.

El padre le dice: “Pues cuando veas la casa tan bonita donde vivo ahora, verás como quieres quedarte a vivir contigo”.

De repente, la niña se suelta de la mano y sale corriendo cruzando la calle.

De entre la niebla se escuchan dos impactos secos. Uno es el golpe que un coche que circula en ese momento por la calle da con la pequeña niña; el segundo, es el que se escucha al golpear el cuerpo, ya con apariencia inerte, sobre la carretera.

El hombre se echa las manos a la cabeza y propina un grito denso que destapa el cielo. Yo, observo a unos metros la escena dantesca. El coche, después del atropello, se ha dado a la fuga.

El hombre está inmóvil, no se acerca a la niña. Al final, me deshielo de mi propio hielo y me acerco. Ya no se puede hacer nada, no respira, no tiene pulso, está muerta. Yo no llevo el teléfono encima. El hombre continúa sin reaccionar, parece que ha entrado en shock. Una mujer de un piso cercano, parece ser que alertada por los ruidos, se asoma a la ventana y pregunta si hemos llamado a la ambulancia. Le digo que no, que llame, por favor. La mujer desaparece de la ventana.

Yo sigo arrodillada en el medio de la calle junto a la niña. Mi perro vigila al padre que continúa inmovil mirando al cielo.

De repente, un golpe seco vuelve a dar romper el silencio de la fría mañana de Navidad. Seguido, una explosión alerta a todo el barrio. La ambulancia llega y corta el tránsito. Por la calle de atrás se escuchan más ambulancias. No sé lo que ocurre. Los hombres de la ambulancia están ya atendiendo al hombre, por la niña ya no se puede hacer nada, está muerta. La madre de la niña sale del portal he intenta abrazarla. Grita sin consuelo, no entiende nada, hace unos minutos estaban en casa desayunando pero su padre vino a buscarla antes de comer, quería darle una vuelta en su coche nuevo. La mujer se acerca a la ambulancia y empieza a golpear al que hasta hace poco, era su marido. No entiende su dolor. Lo culpabiliza. El hombre llora y dice que quiere morir.

La gente, cada vez más numerosa en la pequeña calle, hablan de la explosión cercana. Parece ser que es el mismo coche, – él que ha matado a la niña- se ha empotrado en los pies de la iglesia de San Andrés. Tras las llamas, nada más ha quedado un amasijo de hierro, dicen. Donde estoy ya lo he visto todo, ya tampoco hay nada que hacer. Me voy a la plaza de la iglesia, y mientras miro fijamente los restos todavía humeantes, tropiezo con algo. Miro al suelo y veo restos de una botella de ron Cacique. Un hombre que lo ha visto todo, me dice que la tiraron del coche antes de la explosión. Yo le pregunto que a quién sacaron del coche y él me responde: “A la botella”.

DSC06125

http://www.youtube.com/watch?v=tgU6v7q3DK4

http://www.youtube.com/watch?v=fExOrTfx1x4

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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