SOBRE LAS MENTIRAS Y OTRAS MINUENCIAS

Alguna vez deben haberse encontrado con ese tipo de personas que, estan tan acostumbrados a mentir, tan acostumbrados a vivir entre mentiras, que no son conscientes de la existencia de las mísmas.
Aveces las mentiras llegan a tales extremos que, el propio mentiroso acaba creyendo sus propias historias.
Y es que no hablo hago referencia a ningún tipo de mentira en particular, ni tampoco en general, pero resuta obvio, que las mentiras no estan mal vistas por todos.  Recuerdan el refrán "A quien quiera saber, mentiras con el", ese dicho justifica la mentira ante cuanquier curioso, metido o retorcido.  Pero, ¿Qué ocurre cuando te encuentras con uno de esos mentirosos compulsivos, a esos que van haciendo la bola cada vez más gorda?  A esos, la bola les debería pasar por encima, sin violencia, pero con una carga de sinceridad que los dejara en entredicho cada vez que recurrieran a testimoniar en falso.  Porque si recordamos otro refran, aque que dice "Que se pilla a un mentiroso antes que a un cojo", hay que tener en cuenta que hay mentirosos, verdaderos atletas, a los cuales es difícil de coger, ya que su profesionalidad en el tema, les permite tejer verdaderos entramados, difíciles de descifrar aunque como todo, con un punto débil; Estoy hablando de coincidir con más de uno de los cuestionados, esa opción no falla.
Bueno, en algunos casos si, ¿No se han encontrado nunca con el cuadro aquel en que alguien se está comiendo el chocolate, con todos los dientes manchados de marrón, con los morritos amarronados y relucientes del rechupeteo, y cuando se le pregunta, que si por casualidad ha dejado algo de chocolate, te contesta:  Y yo que sé. Yo no he visto ningún chocolate.  Y usted, perplejo ante la evidencia, no sabe si cogerlo por el cuello, reirse en su cara o mandarlo al carajo.  Cierra los ojos, coge un poquito de aire, y con una sonrisa más falsa que el susodicho, le pregunta en tono ingenuo:  ¿Y ese chocolate que llevas en los morros? y el otro, ni corto ni perezoso, le contesta:  "Eso no es chocolate" "¿Cómo que no?" Le pregunta usted, que ya nota como comienzan a subirle los colores y los calores propios del momento.  Por el otro lado, el mentiroso empieza la transformación de mentiroso negador a mentiroso rollero, esos que tienen más imaginación que la Pipi Calzaslargas, y le dice: " Podría decirte que no tengo porque darte explicaciones, pero pese a tu pregunta grosera, -encima lo insultan- yo voy a darte las explicaciones necesarias: Resulta que estaba limpiando mis zapatos marrones, con crema del kiwi, que el muy buena, ha sonado el teléfono, la lata ha caido al suelo, he pisado la lata y me he resbalado.  Al caer al suelo, he metido mi hocico en la lata y me he llenado de betún.  Siguiendo la explicación con interés, comprueba que el mentiroso ha terminado la explicación, con la absoluta certeza de que usted se lo ha tragado todo -el chocolate no, el rollo patatero que le acaba de explicar-
Usted aprovecha la pausa para incidir con una nueva pregunta "¿y ese olor de chocolate que haces, de que es?
Ya empieza usted a frotarse las manos cuando de pronto escucha "Ayer pise un poco de chocolate negro en la cafeteria de Juan, y claro, he acabado impreganándome, con el resbalón.
Ahora es más dificil de cercarla y usted se encuentra al borde de un ataque de corazón, sabe que solo no podrá, usted no es capaz de entrar en el juego, está en uno de esos momentos en los que pese a no ser creyente, le pide ayuda a Dios, como quien se la pide al genio de la lámpara y…
Y es que usted, para salir de esto, airoso, necesita la colaboración divina, o, la de una aparición estelar de un componente de radio patio.
¡Vamos allá!  Entra Marisa, y le dice al adversario:  "¡Anda macho, que te gusta más el chocolate que a mi el Chinchón!
"¿A mí, vieja borracha?, ella, que es toda una atleta en lo suyo, le contesta "Yo estaba preocupada esta tarde mientras me fumaba el cigarrito de después, y en vez de preocuparme por mis pulmones, lo estaba haciendo por ti, que pense que te daría una subida de azucar y te caerias al patio,y la verdad, sería un desperdicio, porque ¿tu no eres gay, verdad?
"No señora, no soy gay.  Soy mentiroso.  Soy mentiroso.  Y me comí todo el chocolate.
Anuncios

Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
Esta entrada fue publicada en ENSAYO DE A PIE. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s