VUELVE EL TIEMPO DE SILENCIO 3

Me espera una noche de fiesta y debo cambiar mi siesta por un viaje inesperado. Necesita mi ayuda. Está asustada. Tengo que ir. No puedo dejarla sola.

Una hora de autopista y listo. Llego a la casa y como siempre, al detectar mi auto, la puerta de la berja se abre. Ella se encuentra en la cocina, pero hoy no prepara té.

Me ofrece y whisky y le digo que tengo que volver conduciendo, que no puedo beber. Me ofrece a uno de sus chóferes para que lleve mi coche. Le digo que no va a saber, que tengo el embrague un poquito deteriorado. Me recuerda que el tal fulano fué piloto de rallys. Le digo que lo recuerdo.

Recuerdo perfectamente cuando perdí la posibilidad de participar en el Costa Brava por ser mujer… y el tio que me quitó el sitio. Era él.

Me cuenta sus temores. Le recuerdo que debe estar tranquila, que no le va a passar nada.

Me extraña su temor. No el miedo a ser encontrada, sino el de encontrarse a si misma.

Un drama. Sobretodo si pienso en ella. Ella que siempre presumió de no haberse enamorado nunca. Me comenta con voz apesadumbrada que no sabe como ocurrió. Que había pensado que era uno más de sus caprichos. Justo ahora que ya se considera fuera de la circulación.

Me habla de lo que sintió al abrazarlo el día que la visitó. Y de el extremecimiento que sufrió al rozar su mano. Y también de lo felíz y en paz que estuvo conversando con él.

Yo, conociéndola, no entiendo nada. ¿Pero que me está contando esta mujer? Si siempre ha tenido lo que ha querido…

Llora, llora y me hace llorar a mí. Yo que tengo que ir de fiesta esta noche, y con estos ojos de sapo. En fín, todo sea por la amistad…

Me explica la tarde que pasó tras la partida de su -debido a lo complicado e inverosimil del caso- no sé como llamarlo…, que sintió como sus entrañas sentían su ausencia. Uiiiii, ¡qué cosas!

Yo le digo que si le ha dicho algo. Ella me explica que él siempre le va por delante y le avisa de que no intente ningún movimiento. ¿Y qué le digo? Total, mi vida es como la canción “siempre me voy a enamorar de quien de mi no se enamora”. Y se lo comento. Y por fín se ríe. Y me recuerda que yo más que admiración, en los hombres siempre causo intimidación. Y me río yo. Pero me río porque me lo ha dicho ella, a otra no sé…

Parece que está más tranquila. Me despido.

El piloto me pide las llaves del coche. Le digo que mi coche no se lo dejo a nadie. Me dice que si me pide un taxi, que paga la señora. ¿Y cómo me presento sin coche en casa? Bueno, que me lleve el piloto, que remedio. Nos sigue otro. ¡Qué importancia! Llevo escolta.

Me quedo dormida en el camino. A la entrada de mi ciudad se baja del coche y se despide.

Yo que siempre soy la que conduzco… he de reconocer que conduce bien el tío…

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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