SIN FECHA EN EL CALENDARIO

En las subidas y bajada de mi mediocre existencia tomo nota apresurada de todo aquello que ocurre a mi alrededor. Leo blogs realmente interesantes, de gente que se implica, de la que no se dedica simplemente a ser un espectador de su propia vida. Y es que es verdaderamente difícil eso de no ser un mero espectador sin implicarse. Y eso lo digo porque la vida, antes de que existieran los activistas, revolucionarios u otros semejantes ya existía, ya se movía.

Yo me encuentro en ese grupo que fuera de ser cómodo, entiendo que la vida tiene un curso el cual, se debe desarrollar. Pero, eso no quiere decir que mi vida transcurra en un episodio de espera de acontecimientos. Cuando hablo del curso de la vida, intento hacer referencia a todos esos episodios que nos brinda el día a día sin buscarlos. El ciclo…

Y es últimamente, tengo la impresión de que las personas hemos olvidado en cierto modo, el porque de nuestra existencia y es por ello que nos complicamos un mucho la vida. Y todo esto, suma puntos en pro de nuestra infelicidad.

Todos sabéis que yo no soy de aquellos que piensan que los sentimientos mueven montañas y todas esas cosas. Personalmente el terreno sentimental, en la vertiente que sea, acostumbro a tratarlo de manera fría e indiferente aunque aveces el tema me desborde y acabe traicionando mis principios.

Y todo esto viene a una conversación de hace unos días con una compañera. Ella, con trabajo fijo en los tiempos que corren y con una vida familiar activa (como hija, hermana y tía), me decía que no sentía realizada, que sentía que su reloj biológico le pedía algo más y que ella no tenía forma de satisfacer esta carencia. Yo, en mi superioridad cronológica, casi veinte años, le decía que yo hubiese firmado por una vida como la suya hace treinta años. Ella no lo entendía. Yo no entendía su preocupación. Entonces fue cuando me dijo que yo tenía un trabajo, una pareja y tenía hijos.

Yo me quedé un tanto anonadada. Yo envidio, con envidia de la buena, que quede claro, la vida de todas esas personas que solas han sido capaces de llevar su vida y me encuentro que este tipo de personas, echan en falta un tipo de vida como la mía.

Y la chica me saca de sus dudas, la resuelve rápido: “Tu con mi edad tenías un hijo, mi madre, con una vida diferente a la tuya, tenía hijos, y yo…” Y yo, me quedo pensando en aquello de perpetuar la especie. Y a mí eso me parece triste. Y ella me aclara “Porque ya lo tienes, sino te preocuparía”.

Y me deja pensando en las metas que ahora tenemos. Y recuerdo a mi padre, tradicional donde los hubiera, que decía que él se casó para tener hijos, pero no un montón para tenerlos de cualquier forma, como él vivió como hijo, el cuarto de cinco hermanos, pasando necesidades, hasta las más básicas. Y mi duda, escuchando a la compañera divagando sobre la vida que lleva y le gustaría llevar, me pregunto: ¿dónde quedaron los términos medios? ¿porqué con tantos adelantos no hemos encontrado la fórmula que nos haga a todos felices? Y yo sola me contesto y me digo: “Mechi, es verdad que el hombre, como especie, está en este mundo para perpetuar la especie. Y por otro lado me digo: ¿En algo nos tenemos que diferenciar del resto de los seres vivos? Por algo nos dicen humanos, pensantes, animales racionales…. parte de nuestra condición, igual que el hecho de perpetuar la especie, está la tarea de querer cambiar, de mantener esa lucha, ese inconformismo, que para bien o para mal, nos diferencia del resto.

Y entonces se me vienen a la cabeza todas esas personas que actúan como una masa homogénea, como parte de un escenario en el que son “gente”, no personas, no entes individuales, y eso no me gusta, porque en esas circunstancias se pierde la fuerza del individuo y somos más frágiles, más manipulables en pro de cualquier ideología, y no podemos permitirlo.

Y lo dejo aquí, porque…

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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