CAOS NÚMERO 3

Quizás justamente fue su inexperiencia la que desde un primer momento le hizo dudar sobre la autenticidad del correo que había sido objeto de su atención. Ideas contradictorias iban y venían: De la misma forma que le restaba importancia pensando que seguro ya estaba desechado por alguno de sus compañeros expertos, fantaseaba con la posibilidad de encontrarse con ese impulso profesional que todo principiante necesita; de nuevo, al instante siguiente, el miedo a sepultarse tras el error garrafal que supondría dar un paso en falso, lo alejaba de esas supuestas mieles de triunfo que venían acompañando la decisión contraria. La lectura de los párrafos lo adentraron en la situación de tal forma que sintió aquello como propio, justificó el estallido violento como poco más que el lógico producto de una situación que había llegado al límite y que en cualquier momento podía llegar a explotar. El becario escuchaba sus cavilaciones mentales horrorizado de las conclusiones que era capaz de justificar. De nuevo volvía a su mundo real, el de la redacción del periódico, e intentaba desviar su punto de vista transgresor ante las conciencias mayoritarias y retomar las enseñanzas dentro de un margen de tolerancia cero ante determinados actos.

Intentaba tener la cabeza fría, condición sin la cual no podría actuar con precisión y de forma acertada, sabía que no podía dejarse llevar por las vísceras, que debía encontrar la serenidad necesaria para poder adentrarse en la situación, y todo ello, sin levantar sospecha. Por fin se daba cuenta de que aquel correo debía ser investigado, cerciorarse de su autenticidad y a partir de ahí, de manera inversa, ir buscando preguntas a todas las respuestas que se presentaban ante sus ojos. Al fin y al cabo, encontrar culpables era más función de la policía que de los periodistas, el debía dar la noticia, no crearla.

Con esa difícil decisión, optó por investigar, pero eso sí, de manera muy prudente, a escondidas. Para eso debía urdir un plan a la medida. Utilizaría lo que en ese momento era algo a su favor: la inexperiencia. Con ella, cualquier movimiento disparatado, sería considerado como algo típico para un novato, y él, mientras crece la sorna de sus compañeros, montará el auténtico puzzle que lo llevará a descubrir el auténtico caos.

Posiblemente el auténtico caos no sea el vivido en la ciudad durante la explosión del edificio. Seguramente, el verdadero sea aquel que llevó a alguien a perpetrar dicha acción. Considerando ésto, la pregunta sería ¿Qué puede llevar a alguien a cometer un ataque de tremendo calado?

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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