SUEÑO NÚMERO SIIETE

Una vez cerré los ojos me sentí incapaz de conciliar el sueño. Empecé, literalmente, a dar vueltas en la cama. Miré el reloj, marcaba las dos de la madrugada. La minúscula pero fiable estación metereológica que tiene anexa, me informaba que estábamos superando los treinta grados con una humedad del ochenta y tres por ciento. Con esas condiciones atmosféricas, uno no necesita excusas adicionales para no dormir. Mi descanso se había convertido en una especie de infierno rociado de fluidos exógenos y propios. Sentía una necesidad feroz de revolcarme en entre las sábanas de satén blanco que vestían el lecho. Llegado un instante, pude comprobar sobresaltada que estaba acompañada.
De un brinco súbito me levanté de la cama. Bajo la sábana, un sube y baja doblemente acompasado, daba fe que al menos dos seres velaban mi sueño.
El terror se apoderó de mí, la falta de recuerdos recientes, los que se referían a aquella misma noche, me hacían entrar en el estado de ansiedad que en ocasiones origina la duda ante lo que uno ha hecho o cree haber hecho. Yo no recordada nada. Nada desde que había salido del trabajo. No sabía si me había parado a tomar unas cervezas como alguna vez hacía. Tampoco si había bebido de más y era esa la razón de mi laguna mental.
La cuestión es que mi cama había sido invadida por unos extraños que dormían plácidamente bajo mis sábanas de satén blanco mientras yo contemplaba el cuadro horrorizada, no solamente por la escena, sino por la duda de haber hecho algo inadecuado y no recordar la parte placentera del asunto…
Me fui a la cocina para beber agua fresca del frigorífico mientras aprovechaba el frío ante la puerta abierta.
Ya de vuelta al dormitorio, me resbalé en el pasillo y me encontré tirada en el suelo.
Al volver en sí, me encontré despertando en mi cama, con las sábanas de algodón fresquitas, y a los pies, dormían plácidos mis cachorrillos, panza arriba y aprovechando en fresco del nuevo día.
De sobra queda decir, que mi despertador no marca la temperatura, y que parece llegué tan rendida que no diferenciaba entre soñar, o estar profundamente dormida.

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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3 respuestas a SUEÑO NÚMERO SIIETE

  1. Lorena y efe dijo:

    Dulce despertar.

    Saludos

  2. Yo no estoy de acuerdo con lo aqui expuesto, pienso sinceramente que hay muchos matices que no han podido ser considerados en cuenta. Pero valoro mucho vuestra exposicion, es un buen post.
    Saludos

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