SUEÑO NÚMERO DOS

SUEÑO NÚMERO DOS

El edificio tenía un estilo arquitectónico cuyas principales características eran una especie de híbrido entre aquello que muchos llaman arquitectura soviética y que aquí se dio como producto del aumento demográfico controlado durante los sesenta, digo controlado porque la construcción de edificios durante esa época tenía dos modos de operación bien distintos: el citado correspondería a una invasión práctica y ordenada del terreno virgen, caracterizado principalmente por la austeridad arquitectónica y la precariedad en los servicios urbanísticos -insuficiencia en pavimentos, servicios de alcantarillado, entre otros-

Por otro lado estaban las construcciones en barrios ya consolidados, muchas de ellas realizadas en edificios de carácter familiar ya existente, que con motivo del crecimiento poblacional, proporcionaban las propiedades dando lugar muchas veces a espacios sin condiciones de habitabilidad, donde se hacinaban familias enteras.

Bueno, volviendo al principio y situándome en uno de aquellos edificios de hormigón no podré todavía dejar los subestilos arquitectónicos del siglo pasado, ya que el edificio en cuestión, como he dicho, era un híbrido.

El otro estilo, que dicho sea de paso, más que una mezcla de estilos era una superposición de ellos, era una réplica de uno de esos balcones gigantes de las construcciones de costa típicas de los ochenta, de aquellas que destrozaron el paisaje playero con bloques de colores que lejos de dar a afiliación a sus propietarios, como era el caso de los otros -seguramente copiando las leyendas del norte de Italia, aquellas que justificaban la gama cromática de los edificios como parte del protocolo de localización, aunque bueno, eso nunca lo sabremos, y tampoco, lo podremos demostrar, no hacían sino reflejar el estallido del nuevo orden social recién estrenado.

Espero que haya quedado todo claro y así, proseguir rauda con lo allí acontecido.

Había vuelto a su zona original tras quedar nuevamente en estado original. Aunque no era exactamente así. Eran muchos los años transcurridos, así como las bajas y las altas en la tropa que me había acompañado en el camino, pero queriendo o sin querer, había vuelto al punto de origen y me encontraba junto a una de las personas de más minutos de adolescencia pasó a mi lado. Yo estaba pendiente de la grúa de la mudanza, ella volvía cargada del mercado, también, después de un par de décadas fuera del barrio, había vuelto. Fue bonito el reencuentro, aunque tras el se encontraba un doloroso acontecimiento que a ambas había abocado al regreso. En esos años las dos habíamos presenciado dolorosos episodios de los que solo algunas almas son capaces, sino de recuperarse del todo, si de conseguir continuar camino, seguir con el teatro mientras el cuerpo aguante. Amigas durante tiempo y rivales accidentales por momentos, ya habíamos vivido ambas historias paralelas de vida aunque no en el tiempo.

Me creí durante la plática, ganadora en el descontento, en el papel protagonista de esa obra que es mi vida. Empecé a explicarle la dolorosa historia que allí me había hecho volver de nuevo, cuando de repente, del balcón de costa ochentero, engastado en el otro, como dije, más austero, se asomó a la balcón desprovisto de barandilla, mi tercer hijo, con su habitual aspecto mortecino, falto de sol, en cueros, enfermo de alma y cuerpo. Feliz se asoma y llama mi atención, “Mamá, te voy a ayudar con este mueble”, me dice sonriente.

En menos de lo que dura un ai, lo veo deslizarse entre el mueble y el suelo, cayendo en precipitado y lento vuelo sobre la acera desde el sexto piso, haciendo eterna la escena, que él, de rodillas como una gárgola catedralicia, pero sonriendo, observa desde el suelo.

Ambas nos miramos, sin saber si hemos presenciado una ilusión óptica o un auténtico milagro. Yo quiero explicarle, más ella ruega mi silencio. Ella, a sus tres hijos, los enterró de golpe, hace tiempo. Yo, a los míos, todavía los veo.

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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