EL AÑO DE LAS LUCES

Dicen todos aquellos que entienden o se dedican al asunto que este año va a ser excepcional. Ante tal afirmación, igual que con otras, me siento completamente incrédula. Con tal escepticismo no me siento falto de fe, aunque dicho sea de paso, esa se instaló para no salir hace tanto, que no hace más que transformarse en mi cada mañana, de la misma forma que amanece un mismo sol pero con diferente aspecto cada mañana.

Entiendo la variación de ésa, mi fe, como algo corriente, con las mismas connotaciones que pueda tener sobre el resto de los mortales. No hay más.

Lo que ocurre es que dentro de este periodo de continuos cambios que es la vida, la regresión reinante está acaparando tanto tiempo que los individuos sienten la necesidad de salir de ese bucle hondo y oscuro en que se ha instalado su existencia. Es por ello que todos, unos abrazando antiguas creencias, otros descubriendo las nuevas -o creyendo que lo hacen-, buscan explicación a todo aquello que no la tiene, como respuesta, generalmente, a un proceso negativo que dura ya mucho tiempo.

Los individuos buscan consciente o inconscientemente una esperanza a modo de solución, aquello que comúnmente describimos como una luz al final del túnel, en los individuos que les rodean.

La sociedad actual, en su afán globalizador está cosechando un auténtico ejército globalidades individuales. El individuo está perdiendo su identidad como parte fundamental de la sociedad a la que pertenece, el síndrome del desarraigo global está atacando con consecuencias que recién empezamos a experimentar. Los resultados hasta ahora son demoledores, la tan trillada cuestión sobre el quienes somos, de donde venimos, ha pasado de ser un enunciado temporal a la bestia negra de cualquier conciencia que se precie.

El aislamiento es cada vez más evidente entre los seres humanos, cada día llegan a nuestro conocimiento hechos de consecuencias nefastas producidos por alguno de nosotros y que aparentemente tienen menos explicación que la propia razón, individuos que explotan sin que nadie detecte ni por un asomo lo que éste llevaba dentro.

Cosas que hace un tiempo nos parecieron auténticos avances se han convertido en verdaderos verdugos de la sociedad. Puede parecer dantesco, pero no podemos permitir que esta conjetura sea tomada en cuenta.

Volviendo al principio, a las luces y resplandores extremos que tapan nuestras miserias, hay que concebir estos cambios como algo natural, dándole su lugar en la escala vital, no permitiendo que todos estos asuntos se conviertan en algo vital, porque, seamos claros, no lo son.

Pondremos un ejemplo: Cuantas veces uno pregunta ¿Qué me pongo hoy? Ante un armario repleto de prendas o ¿Qué comemos hoy? Delante de una despensa a rebosar.

Es justo en esta lucha en la que hemos hecho acopio de tantas cosas innecesarias donde hemos dejado en el camino las cosas realmente importantes.

Es ahí, en esa pugna donde por la posesión donde nos hemos empeñado hasta las cejas, y las hemos perdido.

Y ahora, queremos recomponer nuestra fe como si fuera un ídolo de barro, haciendo juego con esa conciencia desvencijada que nos ha quedado como único aval.

Quizá la vida nos echa una mano con este nuevo año de las luces, pero no todos seremos capaces de colmarnos con sus beneficios, sobretodo, aquellos que todavía no han deslastrado todo aquello que solo ellos pueden hacer, el sobrepeso les impedirá alcanzarlo. 

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Acerca de Mechas Poval

Lamari Poval, Escritora salouense nacida en Barcelona. Multifacética en aficiones y destrezas, bloguera desde el año 2006. Aunque el oficio con el cual uno llena su despensa no sea el de escribir, si uno se levanta por la mañana pensando en escribir y es feliz cuando escribe, es escritor. Actualmente expone sus creaciones en "El racó de Mechas", de Mechas Poval y "Con un par" de Lamari Pujol. Publicaciones: UN RELATO PARA OSCAR, 2012, ed. Puntorojo MI HERMANO KEVIN,2013,ed.Vivelibro CUANDO LA MARACA SUENA,2014,ed,Amazon kindle
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2 respuestas a EL AÑO DE LAS LUCES

  1. Estupendo, la narrativa, la foto y la música!!! me despertó el ánimo. Saludos querida escritora!

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